azul alberca
En febrero llovió, era el primer sábado después del 14 de febrero. Había algo interesante en el reflejo que dejaba el agua, primero me encontraba atraída por el contraste entre el azul artificial de piscina pintada en la roca de las fuentes. Era como si el reflejo del agua no fuera suficiente, se necesitaba apoyarse de un color para cubrir un estándar de limpieza, una brillantes, un engaño para resaltar este perímetro de jardín, de plaza, de andador. En el (96) los viejitos pidieron el espacio para bailar, bailar el danzón, ahora funciona más como un remix, hay un sonido principal en la carpa, otro en medio con diferente música y otros atrás que se enfocan en practicar. Ellos me provocan una ternura desafiante y seductora, su manera de ignorar el paso del tiempo en sus cuerpos me recuerda que los espejos son frontales y a pesar de que reconozco mi imagen en el reflejo, un día descubro que en lo alto de mi cabeza existe un ramerio de canas, intento sacarme una foto desde lo alto para ver mejor. ¿Por qué me preocupa el paso del tiempo? Mi mente sabe que la muerte es inevitable, no hay que temerle pero hay días que las rodillas duelen, que se cierran los ojos de cansancio. Es diferente entender el tiempo en el cuerpo. En mi niñez me daba miedo el clóset por la noche, casi podía sentir al esqueleto que se escondía ahí, le tenía miedo a una imagen teatral de la muerte, con ojos como puntos rojos. Ahora reconozco a la gente que sale de sus casas, arreglada, con medias brillantes, cadenas, chamarras de piel, trajes, zapatos boleados, abanicos, ellos salen aunque haya llovido y haga frío un sábado de febrero. Me conmueve verlos, observo como se desplazan, veo sus sonrisas y en algunos su galanteria, ocupan una plaza, me invitan a bailar y olvidan su edad, no hay prejuicios. Parece que el tiempo se borra con el movimiento 1, 2, 3, 4
En ellos veo al androide de Blade runner, llorando en la lluvia, luego como hachazo cae la información de un viejito que se murió en esa plaza porque estaba lloviendo y cayó.
un rayo.

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